Casa del conocimiento compartido. Alimentar el motor

Nos sacudimos la pelusa de otro tiempo adherida al jersey y, de camino al patio, José Gandía-Blasco comenta con ilusión el Proyecto. Ha llegado el momento de que la Casa -lugar real y metáfora-  sea la expresión física y simbólica de los principios que han dado vida y seguirán impulsando la marca. La marca es la Casa. Y eso implica creatividad, movilidad, interrelación, cruce, inventiva, transparencia.  Hacer visibles los valores que hay dentro, alimentar el motor.

El espacio de oficinas y administración se reubica ahora en una amplia sección de la planta primera, mientras la tercera y la cuarta incorporan  nuevas tramas orientadas al intercambio de conocimiento, la investigación y el debate. Encuentros, talleres, exposiciones y workshops conformarán un programa que tiene por objetivo la unión de las ideas con la praxis. No bastan las intuiciones, hay que saber darles contenido y forma, elegir el material y la tecnología, producir el objeto y, por último, saber comunicar su valor distintivo y único en un mundo supercompetitivo a escala global.

Esta iniciativa refuerza la contribución de GANDIABLASCO en la creación de nuevas dinámicas industriales, a la que vez que impulsa sinergias entre el sector empresarial y productivo, el ámbito de la enseñanza y el mundo de la cultura y las artes. El apoyo al talento emergente -de la mano del Concurso GANDIABLASCO- se completa con una propuesta de carácter multidisciplinar. La Casa del Conocimiento es una manera de entender el diseño y trasladarlo a todas las facetas de la vida cotidiana.