Casa de la memoria. Reconocerse en el espejo

¿De qué sirve haber llegado a un centenar de países, tener tiendas y showrooms repartidos por el globo si cuando te miras al espejo no sabes de dónde vienes? Si algo tiene siempre presente GANDIABLASCO es su biografía. Se reinventó tras una andadura de cuatro décadas (de principios de los 40 hasta finales de los 80) en la fabricación y exportación de mantas de calidad. Con este bagaje le dio una vuelta de tuerca al negocio sin traicionar sus raíces.

La apuesta en aquel momento era de alto riesgo: diseño contemporáneo. Fiel a su origen, creó líneas de textiles para el hogar, incorporando el mundo de la alfombra. El énfasis lo puso en la búsqueda de un lenguaje nuevo y personal mediante el buen diseño. A mediados de los 90 la empresa GANDIABLASCO debutó por sorpresa en el ámbito del mobiliario de exterior con Na Xemena, una pequeña colección que dejó estupefactos a todos.¡Nadie la entendió! Pero era cuestión de insistir, insistir.

Sigamos ahora con el tema de la memoria y una de las maneras más inteligentes de preservarla: la arquitectura. El edificio sede de GANDIABLASCO habla de eso, de expresar los valores mediante la arquitectura. Pero sobre todo habla de la capacidad de detectar esos valores, recuperarlos y potenciarlos. No basta con mirar, hay que saber ver. Y actuar bien.